Lo primero fue conseguir una tela adecuada, y por 8,00 € compré en Makro 6 servilletas 50%acrílico/50%algodón (made in Spain) de un tamaño estandar. Aunque conseguí unas servilletas de color azúl este no era ni mucho menos parecido al original y quedaba un poco mariquita.
Despúes le llevé a mi Santa Madre las servilletas y la bolsa original y mientras echaba una cabezada en el sofá rosa de la sala malva del ala norte, la servilleta fue cortada y pespuntada por sus expertas manos y la ayuda de su máquina de toda la vida, y de pronto, la servilleta apareció presentando este aspecto:
Como el color no me convencía, compré por 1,40 € un tinte azul marino (made in Spain) en la drogería del barrio y tras este proceso de teñido (con la inestimable ayuda de mi hija Marta que disfrutó como un jabalí en una charca de barro) la bolsa de herramientas quedó asín:
...y es que ¡MADRE NO HAY MAS QUE UNA!
(Hijas, tengo dos, y mi queridídima esposa no sabe coser)



